Entretener y enseñar inglés a los niños, ¿misión imposible?

Cuando somos niños, lo que menos nos apetece es que nos hablen de cosas difíciles de visualizar. Los conceptos abstractos nos aburren; huimos de los términos en estado puro y somos más propensos a comprender a través de imágenes o sonidos que capten nuestra atención. De lo contrario, ni nos enteramos.

Esto es así porque en los primeros años de vida nuestro cerebro es mucho más flexible y creativo que cuando nos hacemos adultos. De ahí que podamos aprender casi todas las cosas que nos enseñan de forma natural, incluidos los idiomas.

O dicho de otra manera, no pensamos lo que estamos aprendiendo; simplemente nos dejamos llevar y lo hacemos como algo cotidiano, que no supone mayores esfuerzos, y que puede llegar a ser hasta divertido.

Enseñar inglés a los niños

El juego como vehículo de aprendizaje en la infancia

Uno de los recursos para el aprendizaje en esas primeras etapas de nuestro desarrollo es el juego, algo que forma parte del día a día de los niños y que sirve como vehículo para transmitir conocimientos, costumbres, tradiciones y valores.

Como en ninguna otra práctica, los niños se reconocen en el juego y amplían su visión del mundo a través de las dinámicas del mismo. Gracias a él exploran la realidad, se plantean dilemas y se permiten exteriorizar las emociones y los sentimientos que luego experimentarán. Otros beneficios del juego en esta edad son:

  • Contribuye al desarrollo de distintas facetas del niño, entre ellas la del aparato psicomotriz, la cognitiva, la social y afectiva y la moral.
  • Aporta experiencias que luego pueden trasladar a la realidad. Por ejemplo, a través de los juegos pueden practicar rutinas, secuencias de comportamiento, códigos y protocolos que más adelante les serán de utilidad, sobre todo cuando lleguen a edades de mayor interacción social.
  • Es un motor de creatividad e innovación en los niños, pues les induce a elaborar mundos alternativos con sus propias reglas y dinámicas. Sus mentes crean con los recursos que tienen a mano; el juego les ayuda a mantener esa plasticidad de su cerebro que tanto les caracteriza.
  • Les permite relajarse y pasar ratos de ocio, sobre todo cuando los niños ya van al colegio y cumplen con una rutina académica. Los juegos les ayudan a canalizar energías temporalmente, desconectar, descansar y alcanzar momentos de felicidad.
  • Es un factor de motivación y bienestar, pues cuando los niños juegan se motivan y se implican de tal modo que lo viven como si fuera un episodio más de su realidad. Esto incide directamente en sus niveles de bienestar y ayuda a que mantengan la autoestima en niveles óptimos.

 

Enseñar inglés a los niños a través del juego. ¿Cómo se hace?

Ahora bien, antes hemos hablado de la plasticidad del cerebro de los niños a la hora de aprender casi cualquier cosa. Y no exageramos. Los idiomas como el inglés (o cualquier otro) son la mejor prueba: cuanto más pronto les iniciemos en la enseñanza de una lengua extranjera, más fácil lo tendrán para aprenderla.

Sin embargo, no se les puede enseñar como lo haríamos con un adulto o, incluso, con otros niños en edades más avanzadas. ¿Te imaginas a un peque de 4-5 años delante de una pizarra durante 8 horas diarias estudiando las estructuras gramaticales del inglés? Nosotros tampoco. Casi con total seguridad, a los cinco minutos se estarían levantando o bostezando.

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Casi podríamos decir que la enseñanza del inglés en estas edades tiene que ir directamente ligada al juego o a actividades lúdicas y didácticas, pues de otra manera perderían el interés en lo que les enseñamos.

Estos recursos lúdicos tienen la gran ventaja de que los niños aprenden el inglés sin darse cuenta, como algo más de su rutina, y no se cuestionan ni se preguntan el por qué de los componentes del idioma; lo hacen, y ya está.

Se pueden aplicar en cualquiera de las competencias que se le desee transmitir a los niños: el vocabulario, la comprensión lectora, la gramática, la expresión oral o escrita, entre otras. Basta con un poco de constancia, dedicación y disciplina por nuestra parte, y los resultados saltarán a la vista dentro de poco. ¿Te animarías a hacerlo?

 

Recursos para entretener a los niños mientras aprenden inglés

Los verbos entretener y aprender no son incompatibles. Y menos si se trata del inglés para niños. Como hemos dicho antes, su capacidad de adaptación es mayor que la de los adultos y asumen como natural todo lo que les enseñamos.

Existen numerosos recursos que pueden ejercer esta doble función cuando el objetivo es aprender el inglés como segunda lengua. En esta ocasión vamos a centrarnos en algunos de los más empleados. Toma nota:

  1. Canciones:

Los juegos de canciones y las canciones, infantiles o no, cobran un papel importante en el desarrollo de los niños. No sólo aprendemos memorizando o recibiendo conocimientos; también lo hacemos a través de recursos como la música, la cual tiene un componente de entretenimiento y ocio y, además, nos ayuda a que lo que aprendemos en estas primeras etapas de la vida se fije con mayor firmeza en nuestro cerebro.

Pero claro, no todas las canciones sirven para que los niños aprendan inglés. A la hora de elegirlas, sigue las siguientes recomendaciones:

  • Que trabajen vocabulario. Aprovecha lo atractivo del ritmo para trabajar con los niños el vocabulario en inglés; repítelo hasta que lo asimilen como algo propio. Empieza por canciones que mencionen palabras sueltas («dog» «cow», «school») y más adelante enséñales otras con frases más elaboradas.
  • Que sean divertidas. Con los niños sólo tienes dos opciones: o les cautivas o se dispersan del todo. La canción que elijas debe ser atractiva y que llame su atención desde el inicio. Ah, claro, y que los sonidos les resulten de algún modo familiares; los de animales son bastante efectivos.
  • Que cuenten historias. No hay nada que les guste más a los niños que las historias y los cuentos. Pues bien, enséñales canciones en las que puedan reconocer a los diferentes personajes y se sientan identificados con ellos. De este modo les mantendrás enganchados hasta el desenlace de la historia.
  1. Fichas o tarjetas didácticas:

Son un recurso especialmente idóneo entre los niños de 2-5 años. El objetivo es que se trabaje una palabra cada vez hasta que el niño la entienda y memorice su escritura. Para ello es imprescindible que antes hagamos énfasis en los sonidos del alfabeto y en las combinaciones entre vocales y consonantes. Recuerda, además, que los sonidos del inglés no siempre coinciden con su escritura.

  1. Vídeos en versión original:
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Los vídeos son quizá una de las herramientas más llamativas para los niños. Podemos aprovechar esto para que entrenen el oído y practiquen la pronunciación de aquellas palabras que conozcan. Pero ojo, si no insistimos en estos dos últimos elementos se corre el riesgo de que los niños se queden únicamente con el contenido visual, sin duda el más atractivo para ellos, y no avancen en el vocabulario.

  1. Cuentos:

La fórmula entretener-aprender también se aprecia en los cuentos infantiles en inglés, a través de los cuales los niños aprenden vocabulario, expresiones, frases e incluso algún que otro modismo. El secreto está en hacer atractiva esa lectura y en repetir una y otra vez las palabras que queremos que el niño aprenda y entienda: los colores, las partes del cuerpo, las frutas, las prendas de vestir, las estaciones del año, etc.

  1. Aplicaciones digitales:

Mal haríamos si en plena revolución tecnológica del siglo XXI no mencionamos los dispositivos móviles y las aplicaciones digitales como un recurso para el aprendizaje del inglés entre los niños. Este uso está cada vez más extendido y día tras día se diseñan nuevas herramientas para aprender jugando. Veamos algunas:

  • Busca el adjetivo: es la nueva versión de las sopas de letras que hacíamos en revistas y cuadernillos. En este caso la idea es elegir un tema y motivar al niño a que encuentre palabras relacionadas y se familiarice con ellas.
  • Academy Island: un simpático marciano azul se ha perdido en una isla y debe encontrar el camino de regreso a casa. Sin embargo, para hacerlo es necesario que supere algunas pruebas de vocabulario en inglés, por ejemplo completar algunas palabras o hallar el significado de otras.
  • Hangman: es el juego del ahorcado de toda la vida. Al generar un alto nivel de interacción, ayuda a que los niños mejoren su ortografía en inglés y practiquen la pronunciación de las palabras que deben descubrir cada vez.
  • WordSpector: es quizá el juego más sofisticado de esta lista. Ideal para niños de 5-8 años, consiste en descifrar una serie de misterios que van apareciendo en la pantalla, todos ellos relacionados con la correcta escritura en inglés de frases y palabras. Tiene un ingrediente añadido: el tiempo, que va en contra de quien está al frente de la misión, y le obliga a tomar decisiones rápidas.
  • MultiPopWord: funciona también como una especie de sopa de letras clásica, pero con la diferencia de que pueden participar dos o más personas. La idea es encontrar las palabras más largas, que son las más puntuación proporcionan.

 

¿Qué recursos utilizas tú para entretener a los más pequeños de la casa y a la vez enseñarles inglés?

Y si quieres que avancen más rápido, la mejor forma es con nuestras clases particulares de inglés.

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